9 de abril de 2012

El tercer bando (parte 5B/5)

Los dos corrieron siguiendo a la multitud enloquecida, tomados de la mano a fin de no separarse, hasta que salieron de la plaza y se escabulleron por una calle menos transitada. La joven estaba exhausta y adolorida por los golpes; Ismael ni siquiera se había despeinado, pero tenía una expresión de alarma en el rostro y sujetaba a Tatiana como si temiera que alguien fuera a arrebatársela.

—¿Y ahora qué hacemos? —preguntó ella.

—Iremos a...

—Ustedes no irán a ningún lado todavía —dijo una tercera voz, y los fugitivos se detuvieron en seco al ver que estaban rodeados de policías. Mas no eran policías, en realidad, porque entre ellos se encontraba el hermano de Ismael. Los demás, hombres y mujeres con idéntica actitud, también debían ser sus parientes.

—Fueron ustedes, ¿verdad? —preguntó Ismael.

—Por supuesto. ¿Acaso no te lo advertí? —dijo el hombre de los ojos negros. Ismael lo encaró poniéndose ante la joven a modo de escudo.

—Pues resolví no hacer caso de la advertencia —contestó él.

Ambos lo decidimos —puntualizó Tatiana. Ella no tenía miedo. Estaba rodeada de seres sobrenaturales que habían estado a punto de matarla una vez, pero aun así lo que sentía era una extraña paz. Tal vez fuera porque se había mantenido fiel a sus principios o porque Ismael estaba a su lado y eso le transmitía fuerza; en todo caso, mantuvo la cabeza en alto frente a sus adversarios, apretando la mano que sostenía la suya.

—¿Y ahora qué? —preguntó Ismael. El círculo se cerró un poco más sobre él y Tatiana.

—Se acabó —dijo el hombre pálido—. Aquí termina tu pequeña revolución.

¿Qué le seguiría a eso?, pensó la joven. ¿La muerte? ¿Una condena infinita? Sin embargo, nada de eso ocurrió, sino que el hermano de Ismael continuó hablando.

—Puedes irte a donde quieras, pero desde hoy ya no tendrás las habilidades que te permitían intervenir. Ni tú ni tus cómplices. Ellos aún podrían hacer de las suyas como antes de conocerte, pero bueno, eso se llama libre albedrío y tarde o temprano les tocará padecer las consecuencias, si no se arrepienten y piden perdón. Sabes cómo funciona eso.

Ismael frunció el entrecejo.

—¿Eso es todo? ¿Y lo que dijiste el otro día sobre...?

—Eres afortunado, hermanito. Nuestro padre simplemente decidió no ser tan duro contigo, aunque no te dejará volver a casa en mucho tiempo, por cuestionar sus designios. Ya tiene bastante con los exiliados como para lidiar encima con un hijo caprichoso que se cree moralmente superior.

—Entonces es lo de siempre, ¿no? Él decide, los demás obedecemos y los millones de personas que van a morir no importan. Y luego resulta que yo soy el traidor por atreverme a pensar diferente.

Tatiana se aproximó a Ismael para apoyarse contra su espalda. La voz de él sonaba como si la falta de un castigo le sentara mucho peor que una horrible sentencia, tal vez porque salir bien librado no era consuelo suficiente. A ella le pasaba lo mismo, aunque seguramente lo sentía con mucha menor intensidad. Al fin y al cabo, sólo era humana. Sin embargo, el hombre pálido se adelantó un paso y replicó:

—El futuro que anticipaste no sucederá. Aunque el presidente no haya muerto en el atentado, caerá enfermo en unos pocos meses y tendrá que ceder el mando.

—¿Qué? ¿Es cierto eso? —preguntó Ismael. Su hermano les hizo un gesto a sus acompañantes pidiéndoles que se retiraran. Ellos se marcharon. El hombre pálido bajó la voz para decir:

—Esto quedará entre nosotros, y pobre de ti si tratas de sacarle provecho. Verás, hermano... existe una pequeña, muy pequeña posibilidad de que tu rebelión haya causado cierto efecto en los demás. La mayoría de nosotros comprende y apoya los designios de nuestro padre, pero no eres el único que siente lástima por los humanos, aunque sean un montón de ovejas descarriadas. Ya enfrentamos una guerra y nuestro padre no desea que ocurra otra. Es decir, no por el momento, dado que más adelante tendremos que hacernos cargo de los exiliados. Como sea, por esta vez él ha intervenido para evitar más problemas. Y tendrás que darte por satisfecho con eso, porque es todo lo que vas a obtener. ¿Te alcanza para quedarte tranquilo y callado?

Ismael había cerrado la mano libre en un puño, pero ahora aflojó la presión y el resto de su cuerpo tenso también pareció ablandarse.

—Me habría gustado que hiciera algo más, pero supongo que eso es mejor que nada —replicó él. Su hermano suspiró.

—Bueno, es que no se puede volver al principio, cuando todo era más simple. Todavía no, por lo menos. En fin, ya debo irme. Cuídate, hermano, y que seas muy feliz. En lo personal, reconozco que tenías buenas intenciones.

—Gracias. Adiós.

El hermano de Ismael se marchó en la dirección contraria, de tal forma que sólo quedó la pareja en la calle. Los gritos de la muchedumbre ya se habían apagado. Ismael dio media vuelta, sostuvo ambas manos de Tatiana y recostó su frente en la de ella. El alivio había devuelto a su cara la expresión que tanto admiraba la joven, ese reflejo de paz y grandeza en el que no existía lugar para la miseria.

—¿De verdad somos libres? —preguntó ella.

—Eso parece. ¿Vendrás conmigo?

—¿A ese mundo extraño que tanto te agrada? ¿Al edificio blanco?

—A mi casa, sí.

Tatiana sonrió.

—Te he seguido hasta aquí, ¿verdad? Iría contigo a cualquier otra parte. Y no estaría mal alejarnos de este mundo por un tiempo. Creo que ya no queda mucho en él para la gente como nosotros.

Ismael la besó en la frente, en las mejillas y por último en los labios. Aunque sintiera alivio, también se veía muy cansado, y Tatiana supuso que ella debía lucir igual.

—Vamos a casa, entonces —dijo él, y los dos caminaron calle abajo tomados de la mano hasta que llegaron a las vías y un tren se detuvo frente a ellos.

Gissel Escudero

4 comentarios:

  1. ¡Qué buena historia! Estos seres me suenan a lo que nosotros conoceríamos como ángeles, ¿puede ser? ¿Y quienes son esos exiliados? Me dejaron intrigado.
    El personaje de Ismael le dio más fuerza a la historia, y creo que también a Tatiana. Dos personajes que me cautivaron.
    También está Santiago, me pregunto por qué no avisó a Ismael cuando Tatiana tuvo el accidente. Tal vez no sea nada, pero me pareció sospechoso. La historia de amor me pareció genial, porque no llega a ser una "historia de amor" propiamente dicha. Es que es todo tan vertiginoso (tal vez por ser un cuento), que no da tiempo a nada, y eso me gustó.
    Ojalá haya una continuación. NO no, ya sé que estás inmersa como en trescientos cuarenta y dos proyectos, pero con pedir no pierdo nada jejeje
    Como soy medio rompe como lector te dejo una sugerencia:
    Promediando la historia, escribiste varias veces "la joven", refiriéndote a Tatiana. Sí, ya sé que es un recurso para no repetir tanto el nombre, pero me parece que quedaría mejor "ella", porque "la joven" estaba bien al principio, cuando apenas la comenzábamos a conocer. Sin embargo, adentrados en la historia ya no es necesario, y a veces me sonó raro. Ojo, tal vez solo a mí.

    Por otra parte, no sé cómo hacés para meter esas comparaciones que parecen salir de la nada y me deajaron pensando: "ja, tal cual". Le dan un toque perfecto cuando menos te lo esperás.
    Bueno, de nuevo gracias por esta historia, espero leerte en cualquier momento.
    Un abrazo.

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    1. ¡Me alegra mucho que te haya gustado la historia! :-) Sí, el meollo del asunto vendría a ser una cosa con ángeles o seres similares, enredados en una cuestión de lucha entre el bien y el mal.

      Uh, Santiago no estaba con Tatiana en el accidente, sino Cristóbal, y Cristóbal fue a avisarle a Ismael, salvo que Ismael llegó antes al lugar. ¿O te estás refiriendo a otra parte de la historia que no recuerdo en este momento? (hace tiempo que no la releo).

      La sugerencia quedará debidamente anotada y haré las correcciones necesarias en algún momento, sobre todo si decido publicar este relato y el anterior en alguna antología :-) ¡Gracias! Me gusta que me hagan notar esas cosas, así me perfecciono.

      ¿En serio hago buenas comparaciones? ¡Qué bien, gracias de nuevo! En poco tiempo escribiré más cosas. Avisaré cuando ponga algo nuevo. ¡Abrazos para ti también!

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  2. No sé por qué dije Santiago. Es que no pude leerlo como hubiese querido y se ve que se me traspapelaron los nombrs. Sip, me refería a Cristobal y la parte del edificio que van a incendiar. Ok, a veces se me olvida que es una historia que escribiste hace mucho (la de cosas que publicaste desde entonces)
    Duda resuelta. Igual está bueno porque dejás al lector "atento a la jugada"


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    1. Ah, OK :-) (Por cierto, perdona la tardanza en aprobar el comentario; es que estuve sin PC estos días por un problema técnico.)

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